Críticas/Estrenos

Crítica, ‘La La Land’

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Dirección: Damien Chazelle
Guión: Damien Chazelle
Reparto: Emma Stone, Ryan Gosling, John Legend, Rosemarie DeWitt, J.K. Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe.
PaísEstados Unidos Estados Unidos
Duración: 127 minutos
Año: 2016

Sinopsis: Mia, una aspirante a actriz que trabaja como camarera, y Sebastian, un pianista de jazz que se gana la vida tocando en sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos. [Fuente: FilmAffinity]

Nunca me convenció Whiplash. Detrás de esta historia de beterías intensitos que se tiraban las baquetas a la cabeza, con la que Damien Chazelle saltó a la fama y convenció a medio mundo, siempre vi una moral bastante problemática: la de que sólo si te putean y te sacan de la zona de confort puedes alcanzar la excelencia. En su realización había ritmo, intensidad y fuerza, pero a su discurso le faltaba madurez y altura de miras. Quién iba a pensar que, sólo dos años después, ese mismo director revisitaría el tema del éxito y su consecución con un resultado tan diferente: la película madura, compleja y nostálgica que es La La Land. Nunca me convenció Whiplash, pero Chazelle ha trabajado duro para demostrarme que su talento está fuera de toda duda.

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En primer lugar, porque el mensaje ha cambiado. Mia y Sebastian (aspirante a actriz ella, músico de jazz frustrado él) persiguen sus sueños al igual que lo hacía el Andrew Neiman (Milles Teller) de Whiplash. Esta vez, en cambio, nos encontramos con personajes humanos, complejos, cuyas inquietudes van más allá de la obsesión por el éxito, y cuyo camino hacia él está marcado, fundamentalmente, por las decisiones que deben tomar en la vida. Mia y Sebastian no necesitan un profesor hijo de **** que saque de ellos lo que tienen dentro, porque las herramientas para triunfar están ya a su alcance: el foco del film está esta vez en cómo gestionar cada paso en ese viaje (profesional y personal) que es la vida.

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En segundo lugar, porque donde su anterior largometraje negaba todo espacio a la emoción (no había sentimientos, solo ambición), La La Land emerge como una de las historias de amor más bellas de los últimos años. El número inicial está bien, y los primeros minutos sirven de introducción a la atmósfera del film, pero la película no explota hasta que Mia y Sebastian no empiezan a compartir plano: por encima de su condición de musical, de su discurso sobre el arte o el éxito, el eje central de la cinta es la trama amorosa. La La Land es de esas pocas películas en las la química de sus protagonistas se palpa en cada gesto y cada mirada, en las que el espectador se derrite con cada nueva escena que ambos comparten (mención especial, desde aquí, al momento I Ran). Emma Stone y Ryan Gosling se merecen todos los premios que les lleguen, por dar vida y verdad a esta historia de amor que quedará para el recuerdo: tierna y a la vez divertida, emotiva sin ser empalagosa, hermosa e inevitablemente agridulce, como las mejores cintas románticas de la historia del cine.

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Pero en tercer y último lugar, La La Land es un sí rotundo por su capacidad para combinar la esfera sentimental con la más intelectual. La cinta funciona en su dignificación del arte, en su discurso sobre el éxito, en su historia de amor, pero sobre todo funciona cuando combina todo ello: es en la colisión entre le vertiente emocional y la profesional de sus protagonistas cuando el film levanta definitivamente el vuelo. Así, no puedo evitar leer La La Land como una película de madurez, en la que Chazelle deja a un lado los golpes de efecto (tic de principiante) que dominaban Whiplash por una narrativa más humana y adulta: la cinta progresa, más allá del inmejorable envoltorio musical y visual, gracias al conflicto personal-profesional en el que asienta sus bases. Su inolvidable epílogo resume perfectamente lo que es la película: un ejercicio fílmico que nos invita a bailar, cantar y soñar; y que a su vez nos desarma con su nostalgia y su humanidad.

Nunca me convenció Whiplash, pero La La Land sitúa a Chazelle como uno de los grandes nombres del panorama cinematográfico actual. Los Oscars, el próximo 26 de febrero, lo coronarán como el gran talento que es.

Nota:
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2 pensamientos en “Crítica, ‘La La Land’

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